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I’m not a Barbie girl

No soy muy adepto al cine de terror pero estaba convencido de que durante estos días iba a tener la posibilidad de comentar algún estreno dentro de ese genero. La cartelera nipona y coreana al parecer no tomaron noticia de la semana de Halloween, y ninguna película de ese estilo hizo su aparición. Convencido de que la realidad es muchas veces más tenebrosa que la ficción, pasaré entonces a comentar una película que me había quedado en el tintero.

Nuevamente con el señero comentario de Korean Modern Cinema conoceremos una nueva película de cine independiente. Barbie (바비) cuenta la historia de una jovencita (Soon-young) que está a cargo del cuidado de su hermana (Soon-ja) y su padre, quien tiene una enfermedad mental. Frente a este escenario, su tío, un hombre sin escrúpulos, idea un plan para venderla a un millonario norteamericano, aunque desconocemos que hay detrás de este oscuro negocio. El posible cliente llega a la ciudad con su hija, pero no está en los planes de Soon-young abandonar a su familia. Su pequeña hermanita, repleta de maquillaje, juega con su Barbie y desconoce el plan que se urde a su alrededor. Por otro lado, el hombre norteamericano esconde un perverso secreto.

Lee Sang, director de este proyecto, nos lleva en un frenético viaje por los shoppings y grandes tiendas de Seúl, una verdadera jungla de consumismo. A través de la perspectiva de la joven protagonista, nos muestra los castillos en el aire que suelen crear las agresivas campañas comerciales, insuflando sueños de superación en pequeñas mentes y ocultando el verdadero objetivo que hay tras esta carrera consumista.

Es preciso señalar que el punto fuerte de la película está en las actuaciones. Kim Sae-ron, poco a poco se está convirtiendo en una de las actrices mas convincentes de la nueva escena coreana y teniendo en cuenta sus 12 años, le espera un auspicioso futuro. En quizás el rol más difícil que le tocó interpretar (ya la habíamos visto en “A Brand New Life” o “The Man from Nowhere”) combina la madurez propia de una niña que ha sido golpeada por la vida, pero que sin embargo conserva su inocencia y dulzura. Su pequeña hermana, quien interpreta también a su hermana en la ficción, demuestra que el talento es una cuestión de familia. Lee Cheon-hee, como el inescrupuloso tío también se desenvuelve de manera soberbia en cada una de las escenas.

Con un presupuesto mucho mayor al que está acostumbrado a trabajar, Lee demuestra que tiene lo que se necesita para trabajar a gran escala sin dejar de lado el tono de temas difíciles e incomodos. Su particular estilo permite que los actores se desenvuelvan con naturalidad, pero sin sacrificar la tensión de la narrativa. Con Barbie, Lee Sang-woo ha dado un salto de calidad en cuento a la apuesta de producción, pero no ha dejado de lado su afición por tema tabú. En esta película aborda uno de los temas más difíciles de los que se hayan tratado en este año cinematográfico, y pese a eso nada se ve forzado o exagerado.

Sin dudas estamos frente a una película provocativa; una historia que nos invita a la reflexión sobre un tema que está en constante actualización. La posibilidad de interrumpir la inocencia de una niña en un marco de comercio, engaños y fallidas incursiones publicitarias es una realidad perturbadora pero que se manifiesta en todos lados. Una problemática que se suma a la larga lista de contradicciones a las que se enfrenta un país en constante crecimiento como Corea del Sur, donde el consumismo voraz y las tradiciones luchan por ocupar lugares de poder. Una vez que el secreto se devela, es imposible evitar el nudo en la garganta. La miseria humana se confunde todo el tiempo y somos testigos involuntarios de ese proceso. “Barbie” no es apta para aquellos que planean permanecer indiferentes frente a la historia. Como dije en un principio, no es necesario recurrir al terror para descubrir la crudeza en la que la realidad se apaña.

Via: Modern Korean Cinema




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