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Ferry Sewol: El recuerdo de las victimas

Hoy por la mañana mientras buscaba información sobre el aniversario por el hundimiento del Sewol, los actos oficiales y los testimonios de los familiares de los fallecidos, me crucé con una nota que se ancló directo en mi corazón. Publicada en The Atlantic, la nota es el trabajo de Kim Hong-Ji, fotógrafo de la agencia Reuters, quien visitó a las familias de algunos de los estudiantes que perdieron su vida en la tragedia y los fotografió en las habitaciones de sus seres queridos, lugares que de un día para el otro se convirtieron en improvisados altares, allí donde el desconsuelo y la fe conviven día tras día.

Los invito a recorrer cada una de estas historias. En la primera foto nos encontramos con Jung Bu-ja y Shin Chang-sik, los padres de Shin Ho-sung, estudiante de la preparatoria Danwon fallecido un año atrás. Jung cuenta: “Yo estaba protestando, solicitando una respuesta, alguna razón por la cual el ferry se había hundido cando unos turistas me sacaron una fotografía. En ese momento me sentí como una extranjera, más allá de que vivo en este país. Todo lo que quería saber era porque los miembros de la tripulación fueron rescatados y nuestros hijos tuvieron que morir”. Shin, un joven entusiasta, tenía como meta convertirse en profesor de coreano.

Shin Ho-sung

Otra de las fotos nos presenta a Huh Heung-hwan y Park Eun-mi, los padres de Huh Da-yoon. Park dijo: “No he pensado en otra cosa que en encontrar a mi hija. No me voy a rendir hasta que la encuentre. Durante un año, cada día es igual a ese 16 de abril del 2014. Los momentos en los que me reía de cosas triviales se han convertido en valiosos recuerdos. Yo pensaba que viví una vida común era lo más sencillo, pero me dí cuenta que es lo más difícil”. El pequeño chihuahua de Da-yoon aun la espera y con él, el sueño de convertirse en maestra jardinera.

Huh Da-yoon

Las fotos también nos permiten conocer a Ahn Myeong-mi, madre de Moon Ji-sung quien se confiesa ante el reportero: “Mi perspectiva sobre el país ha cambiado. Yo creía que mi país era bueno. Rezaba por ello. Sin embargo, después del desastre, no pude rezar por un tiempo”. La jovencita soñaba con convertirse en azafata y conocer el mundo. Su habitación permanece intacta desde el momento de la tragedia.

Moon Ji-sung

El cuerpo de mi hijo fue descubierto el 1 de Mayo. Frente a tamaña pena no puedo decir siquiera una palabra. Ya no tengo interés por mi vida; lo crié con todo mi corazón. Hijo, te estoy agradecida por la vida que pasaste conmigo” dice visiblemente emocionada Lee Hye-kyung, la mamá de Jeon Hyeon-tak, otra de las victimas de esa infausta mañana de abril.

Jeon Hyeon-tak

Eom Ji-yeong, madre de Park Ye-ji tampoco encuentra consuelo frente a tamaña perdida: “Cada reliquia de nuestros hijos se encuentra ahí. Me gustaría encontrarlas…Me gustaría saber la verdad y la razón por la cual no se ordenó la inmediata evacuación del ferry”. Su hija aspiraba a convertirse en programadora de computadoras.

Park Ye-ji

El testimonio de Kim Youn-sil, mamá de Jeong Cha-woong es igual de conmovedor. “Siento mucha pena por Cha-woong y lo extraño muchísimo. Esos chicos permanecieron en el ferry hasta ultimo momento y se preocuparon por nosotros mejor de lo que nosotros pudimos hacer. Ya no confio en mi país. Quiero mudarme al extranjero, siempre que mi hijo mayor me acompañe”. El joven adoraba practicar kendo Haedong y por eso quería convertirse en un maestro de esa disciplina.

Jeong Cha-woong

Cada historia es fiel testimonio del dolor por el que aun atraviesan las familias de los estudiantes fallecidos. Jun Hye-suk, mamá de Park Sung-ho, nos interpela: “Buenos niños han muerto por culpa de los adultos. El desastre del Sewol nos debe enseñar acerca de los problemas de nuestra sociedad, y como adultos hacer un esfuerzo para solucionarnos, aunque ya es demasiado tarde. Debemos evitar que desastres como estes se repitan y construir una cultura que valore la vida humana. Nuestros niños no culparon a la sociedad. Ellos intentaron con todas sus fuerzas salvar la vida de los otros y se preocuparon por sus familias ¿Acaso no tenemos que aprender del esfuerzo que ellos demostraron en los últimos minutos de sus vidas?

Park Sung-ho

Kim Mi-hwa, madre de Bin Ha-yong, se lamenta: “Tenemos que ver que como niños ellos eran preciosos. Cada uno de ellos tiene derechos a ser amados y tener sueños. Perder a estos chicos significa una tremenda perdida para nuestro pais”. Su hijo demostró excelsas cualidades para el arte y uno de sus sueños era convertirse en dibujante profesional.

Bin Ha-yong

Nuestro recorrido continua por la habitación de Jeon Ha-yeong, donde encontramos a Kim Yu-jeon, su madre, quien piensa en el futuro: “Deseo que mi país nos pueda hacer sentir protegidos. Le quiero decir a la hermana pequeña de Ha-yeong que tiene que enorgullecerse de su país, pero estos días no puedo. Como adultos tenemos el deber de proteger a nuestros niños. Espero que nuestros hijos crezcan y lleven a nuestra nación por el camino correcto”.

Jeon Ha-yeong

Shin Jum-ja y Jung Soo-beom, son la madre y el hermano de Jung Hwi-beom, otro de los jóvenes que perdió su vida en la tragedia del Sewol. “Antes del accidente nuestra familia hablaba un montón. Ahora guardamos nuestras palabras intentando no lastimarnos. Me gustaría ver a Hwi-beom al menos una vez mas para poder abrazarlo”.

Jung Hwi-beom

Las imágenes son elocuentes y reflejan sin intermediarios el dolor con el que convive cada una de las familias de las víctimas. La verdad y la justicia son en lo inmediato lo único que puede traer algo de calma a sus corazones y el recuerdo alegre de sus hijos, la energía que les permite seguir adelante.

Fuente: TheAtlantic.com + Kim Hong-Ji (Reuters) / hiroshi@xiahpop.com




  • Mine Kiyokazu

    Es inevitable perder la fe en muchas cosas, sobre todo en el país después de una tragedia así. Sobre todo debió ser un golpe muy duro para las familias, ya que muchos Coreanos están muy orgullosos de su país. Ojalá los familiares puedan encontrar consuelo algún día, aunque claro que será muy difícil.