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“The Satellite Girl and Milk Cow” de Jang Hyun-Yun

The Satellite Girl and Milk CowTengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera…” rezan los primeros versos de una clásica canción infantil de mi país, que sin pretenderlo sirve de maravillas para ilustrar la idea central de la película sobre la que hoy hablaremos. “The Satellite Girl and Milk Cow” (우리별 일호와 얼룩소) se estrenó en Corea del Sur en el frío invierno del 2014 pero no tardó demasiado en reconfortar los corazones del público local, fenómeno que se trasladó a distintos lados del mundo luego de su exitosa gira por el circuito de festivales, convirtiéndola en uno de los exponentes más valiosos de la animación surcoreana del último lustro.

Las grandes historias no necesitan de personajes grandilocuentes para cobrar vida, y este film parece cumplir perfectamente con esa premisa. Conoceremos al primero de ellos en su órbita sobre la Península Coreana. Il Ho es un satélite cuya única finalidad es fotografiar la región para posteriores estudios científicos. Su vida útil está a punto de llegar a su final y luego de años y años de observar a los humanos, la curiosidad se despierta: ¿Qué sienten? ¿Cómo viven? Una dulce melodía proveniente de la Tierra se convierte en la excusa para emprender una aventura que se convertirá en el puntapié inicial de la trama.

Un poco más cerca de nosotros y con los pies firmes en la Tierra conoceremos a Joon, un joven de 27 años que trata de conjugar su pasión por la música con las frustraciones de su vida amorosa. Si el animismo de la primera protagonista nos resultaba curioso, aquí las cosas dan otro giro. Una especie de maldición se cierne sobre aquellos humanos que víctimas de un desamor y luego de que su corazón se rompa en mil pedazos, se convierten en un animal. Ese es el destino que le ha tocado en suerte a Joon, que luego de un desplante de parte de la chica a la que ama adopta la forma de una gran vaca lechera. En este misterioso submundo de fantasía, todos los caídos en desgracia deben lidiar además con el peligro de El Incinerador, un gran horno que va por la ciudad cazando a las almas en pena.

El camino de Il Ho – ya convertida en una jovencita de hojalata- y Joon se cruzará en una mágica noche, en la que en medio de una serie de eventos desafortunados y mientras ambos escapan de El Incinerador, conocerán a Merlín, un antiguo mago atrapado en un rollo de papel higiénico. Es a partir de aquí que el vínculo entre los protagonistas comenzará a tornarse diferente y cada uno intentará ayudar al otro en la búsqueda de su objetivo, en un mundo que no les dará tregua. Una bruja y un traficante de órganos se sumarán a la lista de enemigos de este dúo, pero de alguna forma u otra sortearan los obstáculos afianzando a cada paso su peculiar relación.

En términos de animación, la película dirigida y escrita por Jang Hyun-Yun se posiciona muy bien entre otras de similares características, con un trabajo cuidado que privilegia la técnica particularmente en los fondos o escenas estáticas, con una paleta cromática alegre y que se adapta perfecto a los pormenores de la historia. Algo similar ocurre con la banda de sonido, pues ilustra cada escena con la melodía ideal, particularmente cuando aparecen las canciones que cumplen un rol estrictamente narrativo.

The Satellite Girl and Milk Cow”, independientemente de su valor como pieza animada, es un film fundado en un mensaje de integración y diversidad, que lo dota de un gran valor y que a su vez lo hace con un relato que en diferentes niveles emociona a pequeños y adultos. La calidez de sus protagonistas se complementa de manera perfecta con el ácido humor de los personajes secundarios, con momentos que ofician como sátira de la vida cotidiana. Una película que sin dudas los emocionará y dejará una lección sobre las cosas que realmente importan en nuestro paso por esta vida.

Por Hiroshi (@cinemastodonte)